Io la sera mi addormento e qualche volta sogno
perchè voglio sognare e nel sogno stringo i pugni tengo fermo il respiro e sto ad ascoltare.
Qualche volta sono gli alberi d'Africa a chiamare
altre notti sono vele piegate a navigare
Sono uomini e donne piroscafi e bandiere viaggiatori viaggianti da salvare
Delle città importanti mi ricordo Milano
livida e sprofondata per sua stessa mano
E se l'amore che avevo non sa più il mio nome
E se l'amore che avevo non sa più il mio nome
Come i treni a vapore come i treni a vapore
di stazione in stazione e di porta in porta
e di pioggia in pioggia e di dolore in dolore
il dolore passerà
Come i treni a vapore come i treni a vapore
il dolore passerà
Io la sera mi addormento e qualche volta sogno perchè so sognare
e mi sogno i tamburi della banda che passa o che dovrà passare
Mi sogno la pioggia fredda e dritta sulle mani i ragazzi della scuola che partono già domani
Mi sogno i sognatori che aspettano la primavera o qualche altra primavera da aspettare ancora fra un bicchiere di neve e un caffè
come si deve quest'inverno passerà
E se l'amore che avevo non sa più il mio nome
E se l'amore che avevo non sa più il mio nome
Come i treni a vapore come i treni a vapore di stazione in stazione
e di porta in porta e di pioggia in pioggia
di dolore in dolore
il dolore passerà
(Fiorella Mannoia)
LLEGAREMOS A TIEMPO
Publicado por
JESSICA

Hace unos años conocí a un hombre que me dijo que no hable jamás mientras no tenga nada interesante que decir. Ya sé que suena a frase hecha y que incluso Manolo García lo utilizó en una de sus canciones con ‘El último de la fila’, pero es más impactante cuando te lo dice alguien a quien admiras y en directo. Hablándote a ti. Con los años he comprendido que quizás ese sea uno de los grandes problemas de la sociedad actual, de la nuestra, de la de aquí. Y es que somos todos unos charlatanes y, las pocas veces en las que no estamos hablando, seguimos pensando en nosotros mismos y no escuchamos.
Ayer me sorprendí a mi misma acordándome de Vicente Ferrer y estoy segura de que como yo, lo ha hecho mucha gente. Tarde. Ha sido necesaria su muerte para que reflexionemos y escuchemos su mensaje….si, cierto, todos sabíamos lo que hacía allí, en la India, en el que se ha convertido su país. Pero a la mayoría, me reconozco la primera, no nos ha interesado conocer exactamente lo que este hombre nos decía. Y ese es el error…no escuchamos lo importante.
Alguien me calificaba el otro día de persona pesimista y víctima de si misma. Yo lo veo injusto. No creo que sea así porque mi humilde mensaje es optimista. Porque, tal y como dice Rosana en su último single, creo que llegaremos a tiempo, que podemos hacerlo y que las cosas pueden cambiar. El día que nos importe un poco menos el ganar un poco más, y nos importe un poco más escuchar y observar a los que nos rodean, ese día, todo estará yendo a mejor. Y lo bueno, es que depende de nosotros.
Yo voy a escuchar más, a partir de hoy, es mi propósito de Navidad en pleno mes de junio. Pero voy a escuchar cosas importantes. El resto sólo las oiré, por trabajo, por respeto o por obligación. Pero intentaré aprender a escuchar y relativizar, a cambiar mi escala de valores para no volver a llegar tarde. Para no acordarme de los Vicente Ferrer cuando hayan muerto sino antes. Para llegar a tiempo la próxima vez.
Ayer me sorprendí a mi misma acordándome de Vicente Ferrer y estoy segura de que como yo, lo ha hecho mucha gente. Tarde. Ha sido necesaria su muerte para que reflexionemos y escuchemos su mensaje….si, cierto, todos sabíamos lo que hacía allí, en la India, en el que se ha convertido su país. Pero a la mayoría, me reconozco la primera, no nos ha interesado conocer exactamente lo que este hombre nos decía. Y ese es el error…no escuchamos lo importante.
Alguien me calificaba el otro día de persona pesimista y víctima de si misma. Yo lo veo injusto. No creo que sea así porque mi humilde mensaje es optimista. Porque, tal y como dice Rosana en su último single, creo que llegaremos a tiempo, que podemos hacerlo y que las cosas pueden cambiar. El día que nos importe un poco menos el ganar un poco más, y nos importe un poco más escuchar y observar a los que nos rodean, ese día, todo estará yendo a mejor. Y lo bueno, es que depende de nosotros.
Yo voy a escuchar más, a partir de hoy, es mi propósito de Navidad en pleno mes de junio. Pero voy a escuchar cosas importantes. El resto sólo las oiré, por trabajo, por respeto o por obligación. Pero intentaré aprender a escuchar y relativizar, a cambiar mi escala de valores para no volver a llegar tarde. Para no acordarme de los Vicente Ferrer cuando hayan muerto sino antes. Para llegar a tiempo la próxima vez.
Caperucita ¿roja?
Publicado por
JESSICA
-¿Por qué se llama Caperucita "roja"?
-Porque es de izquierdas
-¿Y el lobo?
-De derechas
-Porque es de izquierdas
-¿Y el lobo?
-De derechas
PERIODISTAS EN MAYÚSCULA
Publicado por
JESSICA
Los periodistas somos bichos raros, gente extraña. Para empezar son muy pocos los que se dedican al mundo de la comunicación sin tener una clara vocación para ello. Las facultades de ciencias de la información están llenas de ilusos ilusionados dispuestos a cambiar el mundo, a llegar a la verdad para contarla y dispuestos a conseguir ser tan objetivos como la mente humana permita ser.
Los periodistas somos gente con una escala de valores diferente. Sabemos que no es fácil el ‘mundillo’ y eso forma parte de lo atractivo que es para nosotros el sector. Renunciamos, la mayor parte de las veces, a diversas facetas de nuestra vida. A cervezas con amigos, compras con la familia o comer a horas decentes. Todo son momentos especiales que nos podemos permitir en días festivos, de libranza o puentes extraños, cuando los hay.
Los periodistas somos gente peculiar. Porque, a pesar de los pesares, nos quejamos poco. Entendemos nuestro trabajo como parte de lo que somos y no como una carga necesaria para ganar dinero. No nos gusta que nos digan que somos periodistas 24 horas al día, pero sabemos que lo somos. Observamos, escuchamos y entendemos las cosas que suceden al mismo tiempo que pensamos cómo y de qué modo deberíamos contarlo.
Los periodistas somos a veces resignados otras veces soñadores pero siempre optimistas. Lamentamos, a la vez que entendemos, como grandes empresas se apoderan de nuestros medios y nos callan la boca en más de una ocasión. Pero no nos rendimos, porque somos periodistas y entendemos la necesidad de nuestra profesión. Seguimos pensando que es importante lo que hacemos. Existan las carencias, versiones y manipulaciones que existan. Confiamos en la diversidad de puntos de vista y en la capacidad de la gente para discernir. A la vez que publicamos, emitimos y redactamos una noticia, gritamos en silencio a quiénes nos escuchan con qué debería quedarse, conscientes de que no siempre estamos diciendo las cosas tal y cómo nos gustaría decirlas por impedimentos e imperativos varios.
Confiamos en la opinión pública, en qué entienda nuestra posición y en que sea lo suficientemente inteligente como para saber que somos honestos. No siempre lo son nuestras empresas, pero nosotros somos honestos. Creemos en la profesión, en lo que hacemos y en una opinión pública libre, formada. Por eso luchamos cada día, por eso renunciamos a nuestras horas de ocio y vida, por eso callamos en demasiadas ocasiones y por eso nos dedicamos a lo que nos dedicamos.
Los periodistas somos gente con una escala de valores diferente. Sabemos que no es fácil el ‘mundillo’ y eso forma parte de lo atractivo que es para nosotros el sector. Renunciamos, la mayor parte de las veces, a diversas facetas de nuestra vida. A cervezas con amigos, compras con la familia o comer a horas decentes. Todo son momentos especiales que nos podemos permitir en días festivos, de libranza o puentes extraños, cuando los hay.
Los periodistas somos gente peculiar. Porque, a pesar de los pesares, nos quejamos poco. Entendemos nuestro trabajo como parte de lo que somos y no como una carga necesaria para ganar dinero. No nos gusta que nos digan que somos periodistas 24 horas al día, pero sabemos que lo somos. Observamos, escuchamos y entendemos las cosas que suceden al mismo tiempo que pensamos cómo y de qué modo deberíamos contarlo.
Los periodistas somos a veces resignados otras veces soñadores pero siempre optimistas. Lamentamos, a la vez que entendemos, como grandes empresas se apoderan de nuestros medios y nos callan la boca en más de una ocasión. Pero no nos rendimos, porque somos periodistas y entendemos la necesidad de nuestra profesión. Seguimos pensando que es importante lo que hacemos. Existan las carencias, versiones y manipulaciones que existan. Confiamos en la diversidad de puntos de vista y en la capacidad de la gente para discernir. A la vez que publicamos, emitimos y redactamos una noticia, gritamos en silencio a quiénes nos escuchan con qué debería quedarse, conscientes de que no siempre estamos diciendo las cosas tal y cómo nos gustaría decirlas por impedimentos e imperativos varios.
Confiamos en la opinión pública, en qué entienda nuestra posición y en que sea lo suficientemente inteligente como para saber que somos honestos. No siempre lo son nuestras empresas, pero nosotros somos honestos. Creemos en la profesión, en lo que hacemos y en una opinión pública libre, formada. Por eso luchamos cada día, por eso renunciamos a nuestras horas de ocio y vida, por eso callamos en demasiadas ocasiones y por eso nos dedicamos a lo que nos dedicamos.
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